La comunidad científica y las autoridades locales se encuentran en estado de alerta tras el preocupante hallazgo de cinco ballenas francas australes sin vida en un lapso menor a 48 horas en las costas de Puerto Madryn y sus alrededores. Los ejemplares, de tamaños que oscilan entre los 10 y 14 metros de longitud, encendieron las alarmas de los especialistas, quienes temen que esta temporada pueda superar el trágico récord de mortandad del año 2012, cuando se documentó el fallecimiento de 113 crías.
Los cuerpos de los cetáceos fueron localizados en puntos estratégicos de la zona costera, incluyendo Playa Kaiser, la Curva del Indio, Playa Paraná, las inmediaciones del Club Náutico Atlántico Sud y en pleno sector céntrico, a la altura de las calles Roca y 9 de Julio, lo que obligó a desplegar un intenso operativo de remoción.
Las hipótesis científicas: Marea roja o bacteria fulminante
Expertos del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral y del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) se encuentran recolectando de manera urgente muestras de los tejidos de los ejemplares. El misterio principal radica en que los cadáveres se encontraban en óptimas condiciones físicas, con un aspecto bien alimentado y sin signos previos de debilidad ni putrefacción avanzada, lo que denota una muerte súbita y reciente.
Hasta el momento, la Dirección de Fauna y Flora Silvestre y la Secretaría de Ambiente de Chubut manejan dos líneas principales de investigación:
- Floraciones Algales Nocivas (Marea Roja): Se analiza si los fallecimientos se produjeron por la ingesta masiva de biotoxinas presentes en el plancton, un fenómeno que ya provocó episodios críticos de mortandad en los golfos patagónicos en 2022 y 2024.
- Infección Bacteriana Marina: Otra hipótesis fuerte apunta a la presencia en el agua de la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, un microorganismo marino común que causa cuadros de septicemia fulminante. Los científicos estudian si las heridas provocadas en el lomo de los cetáceos por los picotazos de las gaviotas cocineras pudieron servir como vía de entrada para esta infección.
Para determinar con precisión el desencadenante, las autoridades consideran fundamental cruzar los estudios veterinarios con un muestreo exhaustivo del agua de los golfos Nuevo y San José.
Una temporada bajo la lupa
Este preocupante suceso ocurre en un escenario ecológico complejo. Mientras que en las costas de la Península se han estimado cifras alarmantes de ballenatos muertos en lo que va de la temporada, los expertos insisten en que aún es necesario consolidar y procesar todos los datos junto con los índices de nacimientos para evaluar el verdadero impacto demográfico sobre la población.
A pesar de la coyuntura, las autoridades aclararon que no se han suspendido ni modificado las excursiones de avistaje de ballenas para los turistas, ya que el fenómeno no representa un peligro directo para las actividades humanas. Sin embargo, se emitió una recomendación estricta para los residentes y visitantes locales de no acercarse ni tocar bajo ninguna circunstancia a los animales varados o muertos en las playas, a fin de prevenir riesgos sanitarios o posibles transmisiones de infecciones.
